Cambiamos de escenario constantemente.
Cambiamos de tareas.
Cambiamos de interlocutores.
Y con cada cambio, adoptamos un rol distinto: pareja, padre, hijo, amigo, profesional, cliente, vecino… la lista es interminable.
El rol cambia, pero la persona sigue siendo la misma.
Sin embargo, y aquí aparece el matiz decisivo, no nos comportamos igual en cada uno de esos roles, aunque seamos la misma persona en todos ellos. Y esto no ocurre por educación, ni por hábito, ni por conveniencia.
Ocurre por acción de tu psiquismo.
Ese gran desconocido que opera en silencio, que interpreta el mundo según tu historia, y que te coloca, sin que lo adviertas, en la posición subjetiva que corresponde en cada situación.
Porque no eres el mismo cuando estás en casa con ese pijama “mata pasiones” que promete calor pero no glamour…
que cuando entras en la oficina y tu cuerpo adopta automáticamente otra postura…
que cuando saludas a la panadera, o cuando entrenas, o cuando te sientas con un cliente.
No eres el mismo… aunque seas el mismo. Y ahí es donde empieza lo interesante.
En la empresa… tu psiquismo también está ahí (aunque nadie hable de ello)
En el mundo empresarial se habla de estrategia, de liderazgo, de comunicación, de productividad, de cultura organizacional… pero casi nunca se habla de lo que sostiene todo eso por dentro: el psiquismo de las personas que toman decisiones.
Porque la empresa no es un organigrama.
No es un PowerPoint.
No es una lista de objetivos.
La empresa es un sistema vivo formado por personas que forman una psique o cultura empresarial.
Y las personas reaccionan, interpretan, deciden y actúan según su psiquismo.
- Por eso dos directivos con la misma formación pueden obtener resultados completamente distintos.
- Por eso equipos con talento pueden bloquearse sin razón aparente.
- Por eso un profesional brillante puede perder claridad justo cuando más la necesita.
- Nada de eso se arregla con más esfuerzo, más horas o más procesos.
Se arregla entendiendo qué pasa por dentro.
El impacto invisible del psiquismo en una persona con alta responsabilidad:
En una decisión importante, no solo intervienen los datos.
Interviene tu historia, tus miedos, tus inseguridades, tus formas de protegerte, y también tu deseo más profundo.
Todo eso actúa antes de que abras la boca o pulses “Enviar”.
- Si evitas un conflicto, no es el conflicto: es lo que tu psiquismo hace con él.
- Si te cuesta delegar, no es la tarea: es lo que esa tarea representa para ti.
- Si te rodeas de ruido, reuniones y urgencia, no es la carga de trabajo: es el modo en que tu psiquismo intenta sostenerse.
- Si te exiges demasiado, no es perfeccionismo: es una lealtad interna que aún no has cuestionado.
Cada acción visible tiene una causa invisible. Y cuando esa caus se entiende todo cambia
¿Qué ocurre cuando una persona trabaja su psiquismo?
Ocurre algo simple y poderoso: se ordena por dentro, y todo alrededor empieza a ordenarse también.
- Aparece claridad.
- Aparece dirección.
- Aparece una forma de liderazgo más auténtica y menos agotadora.
- Y aparecen resultados que antes parecían inaccesibles.
Porque cuando una persona trabaja sobre sí mismo, no solo mejora él/ella; mejora todo el sistema que dirige.
Pero aquí va la parte importante…
No hace falta “creer” en todo esto.
No hace falta entrar en conceptos abstractos o teorías complicadas.
Basta con una observación honesta:
- En tu vida diaria, no te comportas igual en todos tus roles.
- Y esa diferencia determina tus decisiones, tus relaciones y tus resultados.
Si eso es cierto en tu vida personal, lo es todavía más en la empresa, donde las decisiones tienen impacto económico, emocional y humano.
Hablo desde la experiencia, porque he estado ahí.
He pasado por los desafíos, las dudas, las presiones y las decisiones que se toman en soledad desde un despacho.
¿La mejor de todas?: la decisión de cerrar la empresa familiar.
Ese día perdí una empresa … ¡para ganar una vida!
Desde ese camino aprendí:
- Cómo funciona el psiquismo en la toma de decisiones.
- Cómo leer lo que ocurre por dentro.
- Y cómo liberar la energía necesaria para avanzar sin romperse.
Quizás algo de ésto te ha resonado si:
- Sientes que estás en un punto de saturación, de duda, de bloqueo o simplemente de necesidad de claridad…
- Si notas que llevas tiempo haciendo “más de lo mismo” sin obtener nada distinto…
- O si simplemente quieres liderar desde un lugar más auténtico, más consciente y eficaz…
Entonces te recomiendo que busques un aliado que te acompañe a gestionar tu psiquismo más profundo: los beneficios que obtendrás en cada relación personal en todas las áreas de tu vida, bien vale la pena.
Javier Santos Fernández
Experto en psique personal y empresarial
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