propuesta vs posición

Cuando vender deja de ser una acción y se convierte en una posición

En entornos comerciales se repite mucho una idea: “Hoy hay que vender sin parecer que vendes.”

Se habla de aportar valor, compartir conocimiento, generar confianza, construir marca personal.
Todo eso es cierto. Y necesario.

Pero hay algo que casi nunca se mira: desde dónde se está vendiendo.

Porque no es lo mismo vender desde una propuesta, que vender desde una posición.

Y esa diferencia, en empresa, se nota mucho más de lo que creemos.

Una escena muy habitual

Un profesional dice:

“Yo no oculto que vendo.
Todo el mundo vende.”

Puede ser cierto.
Pero la pregunta no es si es verdad.

La pregunta es: ¿qué lugar ocupa quien lo dice?

Porque a veces, sin darnos cuenta, la venta deja de ser un intercambio
y pasa a ser una forma sutil de superioridad:

  • Yo soy honesto
  • Otros disimulan
  • Yo digo las cosas claras
  • Si te molesta, es tu problema

En ese punto, la conversación ya no es comercial. Es jerárquica.

Para quien vende: una pregunta incómoda (y muy rentable)

Si te dedicas a vender (productos, servicios, ideas o proyectos), quizá esta pregunta te sirva más que cualquier técnica:

¿Estoy ofreciendo algo…
o estoy demostrando que tengo razón?

Porque cuando la venta se apoya demasiado en:

  • “si no lo ves, no es para ti”
  • “los que entienden, entienden”
  • “esto no es para cualquiera”

puede ocurrir algo peligroso: el cliente deja de ser interlocutor y pasa a ser objeto de clasificación.

Y ahí, aunque no lo parezca, las ventas se enfrían.

Para quien compra: una pregunta clave

Si estás del lado de quien decide, contrata o evalúa propuestas, esta es la otra cara de la moneda:

¿Me están vendiendo algo…
o me están vendiendo una posición?

Cuando alguien:

  • invalida cualquier objeción
  • convierte tu duda en prueba de su valor
  • transforma el desacuerdo en “falta de visión”

no te está vendiendo mejor. Te está cerrando el espacio de decisión.

Y eso, en empresa, suele salir caro.

Vender sin quedar por encima

Vender no es el problema.
Tener objetivos tampoco.

El problema aparece cuando:

  • la honestidad se convierte en identidad,
  • la claridad se vuelve mandato,
  • y la reacción del otro se usa como confirmación.

Ahí la venta deja de ser acto y se convierte en posición defensiva

En el mundo comercial, la pregunta más productiva no es:

¿cómo vendo mejor?

Sino esta:

¿desde dónde estoy vendiendo…
y desde dónde me están vendiendo a mí?

Cuando esa pregunta entra en juego, la conversación cambia.
Y muchas veces, también cambian los resultados.

Javier Santos

Del Inconsciente al éxito personal.

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