La diferencia a la hora de tomar decisiones
Dos directores reciben exactamente el mismo informe.
- Los mismos números.
- Las mismas previsiones.
- Los mismos riesgos.
😳 Uno paraliza la inversión.
🤑 El otro acelera.
Y los dos aseguran que la decisión era evidente.
Hay algo que no se está analizando
Entonces… ¿dónde estaba la evidencia?
Porque el informe era el mismo.
Esto no ocurre solo en las empresas.
Sucede en una pareja.
En una negociación.
En un juicio.
En política.
En una familia.
Dos personas viven exactamente la misma situación…
y salen con conclusiones opuestas.
Diferencia en el punto de partida
Llevamos años creyendo que las decisiones nacen de la información.
Cada vez tengo más dudas. 😵
Quizá la información no sea el origen.
Quizá solo sea el escenario.
Entonces aparece una pregunta que me acompaña desde hace tiempo.
Si dos personas reciben exactamente la misma realidad…
¿qué hace que una vea una oportunidad… y la otra una amenaza?
No creo que la respuesta esté en los datos.
Pero tampoco estoy convencido de que esté donde solemos buscar.
Y sospecho que, mientras no encontremos qué organiza realmente nuestra manera de mirar…
Seguiremos creyendo que decidimos por lo que vemos…
cuando quizá primero vemos desde aquello que ya nos está decidiendo.
No sé si la próxima revolución será tecnológica.
O si será aprender a investigar desde dónde estamos interpretando la realidad.
Porque, quizá, la calidad de una decisión nunca dependa solo de la información que recibimos.
Sino del lugar desde el que la convertimos en significado.
❓ Y tú ¿qué opinas?
Si dos personas reciben exactamente la misma información y toman decisiones opuestas… ¿dónde crees que nace realmente esa diferencia?
AstpO Consultoría y Fomaciones
No analizamos para decidir si una idea es verdadera o falsa.
Analizamos para descubrir qué parte del mapa mental explica, y qué parte del comportamiento humano todavía no consigue explicar.

